¿Por qué si se ganó la batalla de Puebla los franceses ocuparon territorio mexicano?

La Batalla de Puebla, conmemorada cada 5 de mayo, es un hecho histórico que enaltece el orgullo nacional de más de uno. Cómo un puñado de hombres, comandados por Ignacio Zaragoza, dieron batalla y derrotaron ese día al primer ejército del mundo, el francés, es una proeza digna de admirar, pero, si se derrotó a los europeos, ¿por qué terminó por ser efectiva la intervención francesa?

Sí, el 5 de mayo de 1862 los mexicanos salieron triunfantes, sin embargo, un año después, el 17 de mayo de 1863 y después de 2 meses de sitio, el general González Ortega rinde la ciudad de Puebla luego del segundo embate francés, con lo que daría inicio la intervención que a la postre colocaría a Maximiliano de Habsburgo como emperador de México.

Francisco Bulnes, en su obra El Verdadero Juárez, menciona que desde el 1 de octubre de 1861 el presidente Benito Juárez tuvo conocimiento de la expedición que preparaba España, esto, de manera semioficial y para el 12 de octubre de manera oficial gracias a la información que le envió Don Matías Romero desde Nueva York.

El historiador relata que para esas fechas, Juárez contaba con las rentas aduanales marítimas del país, con las rentas de los estados y del Distrito Federal, además, aún conservaba bienes del clero calculados en una buena suma.

Sin embargo, ante la buena situación, señala que el 23 de noviembre de 1861 esperaban al ejército invasor un total de 11 mil 149 soldados en Xalapa, Soledad y Camarón, pero que el 4 de mayo del 62 esperaban el ataque del general Lorencez 9 mil 037 soldados liberales.

Lo anterior significa que en un lapso de poco más de 5 meses Juárez no logró reclutar más hombres, sino que presentó  2 mil menos para hacer frente a la embestida enemiga.

Así mismo agrega que Zaragoza tuvo que despachar una parte de ese ejército contra las fuerzas conservadoras, por lo que sólo pudieron hacer frente a los franceses 6 mil hombres.

Bulnes hace una comparación con hechos históricos que antecedieron a la intervención francesa donde el poder de convocatoria y de convencimiento fue mayor.

Antonio López de Santa Anna en 1846, señala, reunió un ejército de 21 mil 537 hombres en 3 meses, de los cuales la mayor parte hizo la marcha a la angostura donde dieron una gran batalla.

Perdió en la batalla de Cerro Gordo contra Scott el 18 de abril de 1847 y, en menos de 4 meses, le presentó en el Valle de México 20 mil hombres armados, equipados y capaces, sin rentas aduanales, préstamos del clero y en una completa miseria.

Casi similar el del general Miguel Miramón, quien fue aniquilado en Silao el 10 de agosto de 1860. El día 15 llegó a México con un grupo que no llegaba a los 3 mil hombres y sin ninguna aduana marítima, sin apoyo del clero que se encontraba agotado, con los republicanos dominando todo el país excepto Guadalajara, Puebla y México, levantó un ejército de 15 mil hombres, de los cuales dio al general Márquez 6 mil para auxiliar en Guadalajara y con el resto hizo frente a la batalla en Calpulalpan.

En 1867 los jefes liberales Díaz, Escobedo, Corona, Régules y Riva Palacio, sin tener rentas de aduanas, juntaron 40 mil hombres y los presentaron frente a Querétaro cuando un año antes no tenían ni 10 mil.

El historiador hace mención que el 17 de diciembre de 1861 Juárez expidió una ley para ordenar a los estados que inmediatamente mandaran a sus contingentes y además levantaran guardias nacionales, el contingente ordenado era de 52 mil hombres, pero hasta el 15 de marzo de 1863 se contaba solo con 20 mil 711 hombres.

“Restando el contingente del distrito federal, tenemos solo 14 144 hombres,  reclutados por los  estados en 14 meses y medio”, indica.

El presidente Juárez solo mandó circulares mientras que los generales que se han mencionado trabajaron enérgicamente y levantaron fuerzas, Juárez lo hizo con nula intención de evitar la intervención.

La poca respuesta fue también un reflejo del hartazgo del pueblo mexicano a la guerra, para muchos era preferible la intervención francesa que continuar con guerras civiles, querían tranquilidad y veían en Napoleón III y Maximiliano de Habsburgo una salida y una esperanza.

Y sí, todo pareciera indicar que el presidente Juárez tenía en mente permitir la intervención francesa, tal vez hubiera tenido otras alternativas como llegar a un acuerdo por el pago de la deuda evitando así que llegara Maximiliano al poder o dar batalla con todo lo que se tenía disponible; se limitó a huir y trasladar su gobierno de un estado a otro, tratando de alargar la resistencia lo más posible a fin de esperar la ayuda de los Estados Unidos, la cual en esos momentos no era posible dada la guerra civil que se había desencadenado en el país vecino.

La táctica era sacrificar a ese pequeño contingente de hombres, condenándolos en Puebla en el año de 1863 a la muerte por capitulación. A ningún gobierno, antes que al republicano, se le había ocurrido defender una nación encerándose en una plaza para capitular en ella.

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